Es importante destacar que son muchas las empresas que
realizan esfuerzos para conservar a sus líderes mujeres luego de la maternidad,
pero este escenario se crea más allá de lo que las empresas ofrezcan. Son
ellas, las mujeres ejecutivas, quienes se ven obligadas a adaptarse en
posiciones que, si bien no están a la altura de su experiencia y know-how, se
ajustan a sus nuevos tiempos y disponibilidad.
Por otro lado, aún persisten muchas otras organizaciones
en las cuales la presentación de profesionales mujeres de 30 años sin hijos
puede intimidar. Esto sucede ante las posibilidades de una eventual maternidad
en el corto plazo, lo que las alejaría de su posición durante muchos meses.
Sea cual fuere el caso, la incertidumbre es el factor
común. Mujeres con desconocimiento acerca de las posibilidades que tendrán para
conseguir los mismos resultados o los puestos que alguna vez obtuvieron, y
empresas reticentes en arriesgarse por un profesional que, a su regreso, quizá
no sea el mismo.
Los interrogantes que se plantean son muchos: ¿la vida
útil profesional de una mujer culmina cuando se convierte en madre? ¿Las
empresas se esfuerzan lo suficiente para ponerlas en el mismo lugar que a los
hombres? ¿Es posible que en el reseteo de sus expectativas una mujer ponga su
foco en su nuevo escenario familiar y esto repercuta en los resultados del
negocio?
Lucrecia B., directora en una prestigiosa multinacional
americana, luego de 6 meses de licencia decide reincorporarse a su puesto,
lógicamente con más dudas que certezas. A las pocas semanas es reasignada a una
unidad de negocios con una marcada disminución de sus responsabilidades. Si
bien sabe que su rendimiento puede ser superior, entiende que este nuevo
espacio puede no proyectarla tal como hubiera esperado, pero debe acomodarse a
su nueva realidad, y esto la conforma.
No todos los casos evolucionan de la misma manera.
Afortunadamente son muchas las mujeres ejecutivas que consiguieron dominar, con
gran éxito, ambos universos: el familiar y el laboral. Esto no es casual, ya
que, en estas situaciones, también existe un denominador común: la comunicación
y el preseteo de las expectativas.
Empresas y embarazos pueden congeniar perfectamente en el
mundo directivo. Para que esto sea posible es importante establecer canales de
comunicación claros y anticipados, además de contar con la suficiente voluntad
y criterio para entender que las personas pueden cambiar, y que en la mayoría
de los casos estos cambios suelen ser productivos.
Por Damian Di Masso
La Nación 23/11/2014
Cuanto vale hacer un guiso? Hay que conformarse, si se […] el valor
agregado de las tareas domesticas, asistenciales y reproductivas de la mujer
estas aumentarían significativamente el producto bruto (sumado todos los
valores agregados de la comunidad) algunos la estiman mínimamente en 2 puntos
(mayor que el proyectado para la Argentina en 2015).
Todo esto hace necesario un estamento gubernamental de rango
ministerial que proteja los derechos de la mujer entre lo que destacamos la
valoración progresiva del valor agregado reproductivo en el curriculum
profesional y/o laboral en el lapso dedicado a lo reproductivo.
Jorge W. Díaz Walker
Vicente López,
diciembre 2014
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