El
trabajo asegura que las mujeres sienten más dolor al dar a luz si están con su
pareja. Debate por el uso de cámaras y la pérdida de intimidad.
Por Noelia Veltri
Ante la pregunta: “¿Mi amor, vos vas a presenciar el parto de nuestro hijo, no?
son pocos los hombres que se niegan. Sin embargo, los que deseen hacerlo ahora
tienen la excusa perfecta. Es que un estudio realizado por el University
College of London, en Reino Unido, concluyó que la presencia del padre en el
nacimiento de los hijos puede agravar la sensación de dolor en algunas mujeres
y complicar el parto.
La
investigación publicada en la revista Social Cognitive and Affective
Neuroscience tomó en cuenta dos cuestiones centrales en un parto: la sensación
de dolor y el factor emocional. Para esto se realizaron “pinchazos” con luz
láser en los dedos de 39 parturientas, tanto en presencia como en ausencia de
los papás. Luego, mediante resonancias magnéticas, se midió la reacción de
ellas ante el dolor. Los resultados –sostenidos por un cuestionario que debía
completar cada pareja– fueron concluyentes: estando acompañadas por sus
hombres, las mujeres experimentaban dolores más intensos.
Esta tesis tiene un antecedente firme, ya que el obstetra francés Michel Odent
propone hace ya algunos años detener la “masculinización” del alumbramiento
(ver recuadro). Según Odent, la presencia del cónyuge produce adrenalina en la
mujer parturienta, lo que la hacer sentirse más tensa.
Sin embargo, el tema despierta polémica, ya que tanto en Gran Bretaña como en
casi todo el resto del mundo –Argentina no es la excepción, ya que incluso
existe una ley que obliga a los centros de salud a permitir que la parturienta
esté acompañada– el 95% los hombres están presentes durante el nacimiento de
sus hijos.
“Hoy es muy difícil pensar en una mujer sola en la sala de partos, situación
que desde el punto de vista médico no influye. Lo más importante es que la
paciente elija pensando qué va a necesitar, y que en caso de estar, el hombre
se asesore y entienda que se trata de un momento emocionante pero también
complicado para quienes son impresionables”, señaló a PERFIL Mario Sebastiani,
del equipo de Obstetricia del Hospital Italiano de Buenos Aires.
Límites. Cuando los hombres están ahí para brindar su apoyo, todo funciona
perfectamente pero, ¿qué pasa cuando los límites se corren y en lugar de sostén
el hombre se vuelve protagonista ayudado por la tecnología? Por ejemplo, en
octubre de 2014, el cantante británico Robbie Williams grabó seis videos
cantando y bailando mientras su mujer realizaba el trabajo de parto y después
los subió a Instagram. A nivel local, Wanda Nara y Mauro Icardi se sumaron a la
tendencia. Apenas terminada la cesárea, aún en el quirófano, Icardi tomo una
selfie donde se puede ver a su hija Francesca sobre el pecho de Wanda y la
publicó en Twitter.
“Esta necesidad de hacer público un hecho personal y de la pareja lejos de
ayudar, perjudica y multiplica la sensación de incomodidad. La experiencia de
un nacimiento hay que vivirla con los ojos. Por eso creo que poner una lente de
por medio no es lo más conveniente. Así se los hago saber a mis pacientes que
luego lo conversan con sus parejas”, opinó Leonardo Mezzabotta, jefe de
Obstetricia del Sanatorio de Los Arcos.
Atrás quedaron las intenciones de la pareja de que sea Icardi quien haga la
sutura de la cesárea. “Es la propia banalización del parto lo que genera que se
le quieran dar al hombre tareas que son de dominio médico, que representan un
riesgo, que no tiene sentido desde el punto de vista emocional y para las
cuales se necesita entrenamiento. Es querer establecer un protagonismo no
adecuado”, concluyó.
“En el alumbramiento debe reinar lo femenino”
“Defiendo el parto ‘mamificado’, que realce nuestro costado mamífero”, afirmó a
PERFIL el obstetra francés Michel Odent en 2013 durante una visita al país.
El precursor del parto natural advierte que la presencia del padre durante el
nacimiento de su hijo puede inhibir la liberación de oxitocina por parte de la
mujer, la hormona fundamental para que las contracciones sean efectivas. Por
eso, para el francés hay una relación directa entre la presencia de los futuros
papás y la cantidad de cesáreas realizadas, que en Reino Unido alcanzan el 24%.
La recomendación es clara: nada de hombres en la sala de partos. “En el
nacimiento tiene que reinar la femenización, y para eso las mujeres deberían
estar acompañadas de familiares de su mismo sexo, parteras o doulas (asistentes
no profesionales que brindan apoyo a la futura y reciente mamá)”, sostiene.
Esta nota fue publicada en la Edición Impresa del Diario Perfil.
Perfil - 25/01/15
POLEMIZANDO
EVOLUCIONADAMENTE
Desde
nuestra óptica paidológica evolucionista podemos percibir desde nuestra clínica,
aprendizaje en tarea, que la presencia espontanea del padre masculino
reproductor nos dice de alguien que evoluciono desde el tiempo bíblico que establecía
desde su época, los de las anteriores y limitaba hacia el futuro de que el
parto era un tema de mujeres.
Evitaba
así a los hombres de los libros sacros, en especial a los hebreos semitas
surgidos en las tierras fenicias de Astarté, diosa madre y sus sacerdotisas del
templo que vendían sus virginidades para crecentar la dote para sus nupcias.
Así el Pueblo Judío, es el elegido por dios padre y hombre a aquellos que no
iban “con prostitutas“, en aquella época sacerdotisas de Astarté Diosa Madre
opuesta al Dios Padre Varón y Masculino, por no decir Macho irreverente mente.
Los
chispazos temporales del tiempo histórico de estos miles de años fue luego de
los elegidos de Dios Padre, sucedieron
sumando lo del Dios Hijo Jesús que nos libro a sus acólitos del pecado
original, nacer de mujer, y que en su expansión guerrera heroica y
martirologica, origino el Romanticismo, Derivado de los Romanceros, cantores
juveniles que acentuaban la fidelidad
femenina castratoría por décadas que los
cruzados cristianos demoraban en volver, o no, de la reconquista del Santo
Sepulcro de las Tierra Santa, Jerusalén,
Siguió trascurriendo el tiempo y mujeres atendiendo los partos, creando
la partería y sus técnicas entre las que vale rescaftar el Fórceps,
desarrollados por ellas. Por ahí aparecía un medico hombre alterando las cosas,
como por aquel medico gordo que atendió
el parto de Maria Antonieta acostada en una mesa por serle imposible al obeso,
agacharse para atenderla en cuclillas que era lo usual en la época. Siguieron las mujeres
cuidándose entre ella en la reproductivo y en la parición, hasta que ahí ya en
los inicios de la modernidad contemporánea aparece en la posguerra de la
segunda guerra mundial del 1939 al 1945
un quinquenio después, los médicos en el parto gracias a las solfas y el
antibiótico penicilina aparecidos y que evitaban las infecciones hospitalarias trasmitidas
por ellos en los partos desde la hospitalidad hospitalaria cerril y
bacteriológicamente efervescente. Simultáneamente las Multinacionales de la alimentación
al perder el mercado del soldado, crean la pediatría con su cultura de leche vacuna
marketinera denominación “de formula” y los bebes perdieron las tetas
maternas y las mujeres su control
productivo y reproductivo del amamantamiento, varias décadas mas y el
desarrollo de las anestesias y la perdida de las técnicas obstétricas por parte
de la cirugía medica, culmina en las enorme incidencia de cesáreas innecesarias, y las mujeres pierden
sus Vaginas y los bebes el abrazo vaginal de la parición y la iniciación del
genoma intestinal al perder la incorporación de los lacto bacilos vulvovaginales
femeninos. Y toda esta parafernalia medico institucional, necesita, al decir de
Foucault, sus fortaleza penitenciaria llamada Hospital, en donde solo existe el
protocolo y régimen estricto de las practicas medicas en donde los médicos
enfrentados a la expresión máxima de la sexualidad femenina que es la parición vulvar, ante el peligro de la auto castración,
ante la efervescencia corporal cirujana masculina o masculinizada en la profesional
femenina, surge el sastre –los griegos denominaban a los médicos como sastres,
no disponían aun del termino “medico“, sastre con cuchillo que evita con una Cesárea
el espectáculo de la vulva expulsando de
ella aquello que alguna lo introdujo por allí y así nacieron la episiotomía,
corte vulvovaginal, y la evitación del arranque
abdominal de la criatura, evitándose así la renovación de la explosión sexual femenina de la parición.
Hace
cuarenta años cuando iniciamos en Ñuñu, grupo femenino de apoyo al
amamantamiento, las madres que concurrían nos manifestaban su martirologio
medico quirúrgico obstétrico institucional y de ahí, el Nacer en Casa y sus
senderos evolucionistas, de parto respetado, pato sin violencia y tanto mas en
los que participaba el padre “macho reproductor “ superado de su restos
femeninos homologaba su intervención en la parición acompañando las partera, y
por ahí apareció algún partero hombre, asi como tantos desprevenidos
transeúntes masculinos, sea bomberos, porteros, policías o simplemente peatones
homologan los poderes de la sexualidad femenina y masculina para el cuidado de
la parición humana.
La
participación masculina en la reproducción humana en chispazos de tiempo
evolutivo va recuperando para el ya compañero, ya camarada itinerante de la reproducción
humana, una de las culminaciones sexuales humanas.
Dr. Jorge Washington Diaz Walker, Florida de Vicente Lopez,
28 enero del 2015

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